
Aquella mujer de ojos negros, sinceros, intensos, de mediana edad, mediana estatura y belleza pshi psha, * entró con su blog debajo del brazo, se plantó frente al secretario general del Ser Supremo, el que dicen que todo lo puede…
* si digo que la mujer era yo, las tres o cuatro personas que empiecen a leer esto pensarán que soy presuntuosa y no se creerán que me ocurran estas cosas precisa o medianamente a mí, pero si digo que la mujer no era yo, me achacarán el tema del cuento porque se tiende a creer que si alguien escribe sobre un hijo es porque tiene un hijo, cuando lo bueno de escribir es poder inventarse hijos o amantes o maridos a la carta o ciudades amables o vientos caseros o planetas queridos o catedrales de agua con piedras y árboles. Lo mejor de escribir es poder matar sin sangre o morir sin dolor, reencarnarse o resucitar muchas veces. Vivir varias vidas. La escritura permite descararse a los tímidos, hablar a los mudos y reinventar el mundo a tu capricho, pero me voy del tema por completo,…la mujer que se plantó frente al secretario del Ser Supremo que todo lo puede esperó a que alguien la invitara a tomar asiento unos instantes, pero como nadie lo hizo se sentó de todas formas.
A un gesto del secretario, que parecía un hombre cansado de su trabajo, harto de escuchar, anotar e intentar satisfacer los deseos ajenos, un hombre de pronunciadas ojeras a pesar de su notable fortaleza y saludable aspecto general, y una barriga ensanchada como si allí fuesen a parar las palabras que ahorraba al hablar, la mujer dijo que deseaba prescindir de dos meses al año, y como el hombre la mirase sin decir nada añadió: Calendario de diez meses, -hizo una pausa- nueve para gestar la felicidad y uno para disfrutarla. O gastarla y empezar de cero.
El desparramado secretario hizo una ostentosa y lenta inspiración, echó la cabeza parar atrás en la silla giratoria y sin dejar de observarla fue soltando lentamente por la nariz el aire que había cogido y entibiado en sus pulmones con experiencia de fumador sin serlo.
-¿Cuáles?
-Agosto y diciembre.
Nueva respiración terca y cansada del hombre que ni era un genio ni vivía en una lámpara, sino solo un eslabón de mediana edad apoltronado en la silla de su despacho con el ombligo hundido en el borde de la mesa y un botón de la camisa encima de ésta.
-¿Porqué?
-Pues… porque me molesta tener que ser feliz por obligación en las navidades y huyo de huir en vacaciones.
-Entiendo.
El hombre eslabón-secretario tomó nota en un folio con membrete, puso la fecha y estampó un sello redondo, morado como un golpe, que había impregnado en tinta de una cajita rectangular metálica, que sacó, abrió cuidadosamente, cerró, y volvió a meter en el segundo cajón.
-Ya está.
-¿No tengo que firmar nada? Preguntó la mujer sorprendida de tantas facilidades burocráticas.
El gordo negó con la cabeza y la barriga se le ensanchó como si acabara de ahorrarse tres palabras: No hace falta.
-¿No necesita mi nombre?, porque tampoco se lo he dicho.
Nueva negativa de cabeza, esa pieza redonda y superpuesta entre los hombros con la que otros son capaces de meter un gol. El secretario apoyó la mejilla en una mano y el codo en la mesa del despacho, mientras se miraba las uñas de la otra mano. Ella se restregó los ojos como quien despierta de un sueño pesado y los abrió grandes y asombrados, pues no podía creer lo que estaba viendo, la hoja con la petición que acababa de hacer era un papel en blanco, nada quedaba del escrito, ni tan siquiera el sello y el membrete.
-Que pase el siguiente, dijo el secretario en tono fatigado.
La mujer, mientras salía desesperanzada, cabizbaja, (puede o no puede que fuera yo, cada lector, si queda alguno, que saque su propia conclusión) dijo:
-¿Entonces?... ya nada ¿no?
* si digo que la mujer era yo, las tres o cuatro personas que empiecen a leer esto pensarán que soy presuntuosa y no se creerán que me ocurran estas cosas precisa o medianamente a mí, pero si digo que la mujer no era yo, me achacarán el tema del cuento porque se tiende a creer que si alguien escribe sobre un hijo es porque tiene un hijo, cuando lo bueno de escribir es poder inventarse hijos o amantes o maridos a la carta o ciudades amables o vientos caseros o planetas queridos o catedrales de agua con piedras y árboles. Lo mejor de escribir es poder matar sin sangre o morir sin dolor, reencarnarse o resucitar muchas veces. Vivir varias vidas. La escritura permite descararse a los tímidos, hablar a los mudos y reinventar el mundo a tu capricho, pero me voy del tema por completo,…la mujer que se plantó frente al secretario del Ser Supremo que todo lo puede esperó a que alguien la invitara a tomar asiento unos instantes, pero como nadie lo hizo se sentó de todas formas.
A un gesto del secretario, que parecía un hombre cansado de su trabajo, harto de escuchar, anotar e intentar satisfacer los deseos ajenos, un hombre de pronunciadas ojeras a pesar de su notable fortaleza y saludable aspecto general, y una barriga ensanchada como si allí fuesen a parar las palabras que ahorraba al hablar, la mujer dijo que deseaba prescindir de dos meses al año, y como el hombre la mirase sin decir nada añadió: Calendario de diez meses, -hizo una pausa- nueve para gestar la felicidad y uno para disfrutarla. O gastarla y empezar de cero.
El desparramado secretario hizo una ostentosa y lenta inspiración, echó la cabeza parar atrás en la silla giratoria y sin dejar de observarla fue soltando lentamente por la nariz el aire que había cogido y entibiado en sus pulmones con experiencia de fumador sin serlo.
-¿Cuáles?
-Agosto y diciembre.
Nueva respiración terca y cansada del hombre que ni era un genio ni vivía en una lámpara, sino solo un eslabón de mediana edad apoltronado en la silla de su despacho con el ombligo hundido en el borde de la mesa y un botón de la camisa encima de ésta.
-¿Porqué?
-Pues… porque me molesta tener que ser feliz por obligación en las navidades y huyo de huir en vacaciones.
-Entiendo.
El hombre eslabón-secretario tomó nota en un folio con membrete, puso la fecha y estampó un sello redondo, morado como un golpe, que había impregnado en tinta de una cajita rectangular metálica, que sacó, abrió cuidadosamente, cerró, y volvió a meter en el segundo cajón.
-Ya está.
-¿No tengo que firmar nada? Preguntó la mujer sorprendida de tantas facilidades burocráticas.
El gordo negó con la cabeza y la barriga se le ensanchó como si acabara de ahorrarse tres palabras: No hace falta.
-¿No necesita mi nombre?, porque tampoco se lo he dicho.
Nueva negativa de cabeza, esa pieza redonda y superpuesta entre los hombros con la que otros son capaces de meter un gol. El secretario apoyó la mejilla en una mano y el codo en la mesa del despacho, mientras se miraba las uñas de la otra mano. Ella se restregó los ojos como quien despierta de un sueño pesado y los abrió grandes y asombrados, pues no podía creer lo que estaba viendo, la hoja con la petición que acababa de hacer era un papel en blanco, nada quedaba del escrito, ni tan siquiera el sello y el membrete.
-Que pase el siguiente, dijo el secretario en tono fatigado.
La mujer, mientras salía desesperanzada, cabizbaja, (puede o no puede que fuera yo, cada lector, si queda alguno, que saque su propia conclusión) dijo:
-¿Entonces?... ya nada ¿no?
(Como curiosidad estadística, decir que el cuento tiene 666 palabras, ha salido así sin intención, pero yo creo que agosto por fin se acaba, y a ver quién se atreve a decir que no)
21 comentarios:
anda que casualidad lo d elas 666 palabras, jejee, he venido adecirte que una de las mejores cosas que he leído a sido el de tener que ser feliz por obligacion en navidades y esas cosas. fantastico.
saluditos y gracias por pasarte por mi rincón cuando puedas y quieras te invito a que te pases por Mundo Manzana y dejes alli algun bocadito.
Muy buena, me ha encantado. Enhorabuena.
Estas aceptada Carmen, siento no poder leerla, aunque veo que Manolo se me ha adelantado...juas.
Ya sabes que la vida del camionero es un tanto ajustada...jejeje. Esta noche la leo sin falta.
"Lo mejor de escribir es poder matar sin sangre o morir sin dolor, reencarnarse o resucitar muchas veces."
Es muy cierta esta frase,muy bonita.
Carmen
Esta mañana has pasado por mi blog, supongo que para leer mi historia para el concurso de toni, y has dejado un comentario el cual te agradezco, pero no es esa la historia que yo presento.
La mía es la que lleva por título "el caso del queso chungo", una historia tan fresca como la que has leido, aunque quizás el queso no estuviese tan fresco...
Que calidad, entre todos los concursantes se está demostrando la valía literaría.
Cada vez más y más difícil esto de tener que elegir.
Saludos y felicidades.
(De luces y sombras)
Curioso relato Carmen, me ha gustado mucho. Esa alusión a ti misma (o no...), esa maravillosa interpretación personal, y para mí bastante exacta, de lo que es la escritura (un maravilloso mundo imaginario donde podemos crear lo que reálmente nos venga en gana). ¿Sabes?, la indiferencia de tu secretario me ha recordado un poco a Karl Konrad Koreander, el bibliotecario de "La historia interminable" (para mí un personaje entrañable). Suprimir 2 meses del calendario..., bueno, ya que nos ponemos a pedir, ¿porqué no pedimos también que empiecen a "montar" las calles a partir de las 10 de la mañana? ;)
Un besito
Que desborde de imaginación y rebeldía, me gusta Carmen, sería maravilloso transformar el mundo solo escribiendo. Tal vez con esta cantidad de buenas historias podamos crear uno diferente.
Mucha suerte en el concurso!!!
Bueno ya la he leído y me he quedado en ascuas...¿se lo habrá concedido y por eso está en blanco?...la duda me corroe.-..jejeje
Acabo de escribirle a una amiga, que septiembre empieza, y que tenemos 30 días por delante para nosotros.
Así que recogamos las copas y saquemos otras menos oscuras, las que guardamos para esos amigos..y brindemos por una puerta que se abre y que nuestros pies quieren cruzarla.
No se que decirte ya de tus textos,
me encantan
Pienso igual, me sobran dos meses
Un abrazo
Muy buena historia, mezcla lo realista con lo surrealista y, para colmo, con mensaje de fondo y todo.
Mis felicitaciones.
Un abrazo.
Pd.: Espero que no fueses tú.
Gracias a los 9. !Nueve maravillosos lectores que subidón! Se lo diré a la protagonista de la historia para que se alegre tanto como yo, que lo único que he hecho ha sido escribir el cuento.
Para saber si el deseo le fue concedido hay que esperar hasta enero del año que viene, pero ya os digo yo que no.
Hola Carmen,
hay que ser muy diablo para semejante petición (en mi imaginación veo aparecer un ángel que coge el papel en blanco y escribe: a partir de hoy se conceden dos meses al año de vacaciones pagadas "pa to kiski" que no las tenga habitualmente)
je,je
Suerte.
Un saludito
Hola
Leí tu relato, pensaba irme sin decir nada, a todos les ha gustado; pero a mí no tanto... supongo que se vale ser diferente y de todos modos decir, estuve aquí leyendote :o)
Suerte con el concurso
Felíz Día del Blog.
Saludos.
Volvoreta, la mujer de la petición es mitad diablo mitad ángel, como todos los seres humanos.
Tu petición no admite réplicas !dos meses pagados, faltaría más! Hay que llevarla ya mismo ante el secretario para sellar.
Carla Mariela, se aceptan de buen gardo las opiniones diferentes, y se agradece mucho la sinceridad, además yo creo que se aprende más de una buena crítica que de un halago cualquiera.
Senovilla, igualmente y gracias.
Me ha gustado mucho la historia... lo vamos a tener muy dificil para votar... Cuando has hablado de lo que se siente cuando escribes, hasta dónde puedes llegar con tu imaginación, me he sentido muy identificada. Creo que has hecho una narración muy buena... y yo sí creo que esa mujer pudieras ser tú...jajaja. Un beso y suerte!!!
MM pues esta muy interesante y buena. Felicidades y Suerte!
Saludos
Una petición que no comparto.
Una historia original y bien trazada.
Una definición, de lo que puede la escritura, brillante.
Una historia mas a quien votar.
Un pesado que solo quería darte la enhorabuena y desearte suerte.
Carmen,
que linda eres, y open mind! Chévere como diríamos en Venezuela. Cuando pasaste por mi relato (gracias por leerlo) me dijiste que habías nacido en el País de las Nieves, cuál es ese? Me suena a cuento de hadas (lo cual es lindo)
Abrazos
Por el amor de Dios!
No me pueden ser un poco menos magníficos!? o un poco menos grandes escritores!? o un poco menos espléndidos hilando historias!?!!:
Carmen,
FELICIDADES.
Me ha encantado tu relato. Ya cuentas con mi voto, con una lectora asidua a tu blog y con un beso, una caricia y un achuchón para vos.
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